Ariel Costas

Lo admito, tengo cripto

Y no es algo que me parezca malo, de hecho, es algo que todo el mundo usa o tiene de algún modo u otro. La cripto está detrás de todo Internet hoy en día, aunque muchas veces no nos damos cuenta. De hecho, al haber visitado esta cápsula Gemini has utilizado cripto.

Ah... eh... te refieres a criptomonedas (o como les llamo yo, criptimonedas con i). No, no participo en esa estafa piramidal, ni en la de los NFT ni en Web3. Yo hablaba de criptografía, que permite alterar y modificar mensajes con el objetivo de que no sean leídos por terceros.

Como decía, la criptografía está en todas partes hoy en día: desde sistemas de mensajería instantánea como XMPP, o incluso WhatsApp (de aquella manera), hasta comunicación con sitios web, servidores de correo o cápsulas Gemini (a través de TLS, seguridad en la capa de transporte). Cada vez que te conectas a un sitio web con HTTPS, estás usando criptografía para impedir que terceros puedan ver las contraseñas que envías, o alterar la página web que recibes.

Y cuando digo que "tengo cripto" me refiero claramente a que poseo claves públicas y privadas para cifrar y firmar mis comunicaciones. En concreto, tengo una clave PGP (que apenas uso) y una SSH con la que me autentico ante servidores. También tengo mis claves OMEMO de XMPP, y las que usan los protocolos de comunicación de muchas aplicaciones de mensajería (libres y privativas).

Adicionalmente, como tengo mis servidores y servicios propios (Web, Gemini, correo electrónico...) también tengo certificados criptográficos para esos dominios, para que los usuarios de estos puedan conectarse de forma segura a mis sistemas.

No voy a hablar en este artículo de todos los problemas de las criptimonedas, pero solo voy a mencionar lo siguiente: es importante que no dejemos que ganen la batalla del lenguaje. No dejemos que "cripto" sea sinónimo de criptomoneda, y que por tanto todo lo que empiece por cripto sea visto como una estafa.

Igual que no podemos permitir que nos gane "la batalla" la estafa de las criptodivisas, tampoco podemos permitir que empresas ni gobiernos tengan puertas traseras en dicha criptografía (o mejor dicho, las aplicaciones de esta). Estamos viendo como gobiernos hacen campañas en contra de la criptografía extremo a extremo, y no podemos tolerar semejante intento de vulnerar el derecho a la privacidad.

Un caso muy reciente es "No Place To Hide" del Reino Unido, financiado con 500.000 libras (unos 590k euros al cambio, o 670k dólares estadounidenses) de dinero público para destruir el apoyo público al cifrado extremo a extremo. Este tema lo trataré en más profundidad en el futuro, desde luego.