Ariel Costas

Una semana con un «dumbphone»: mi experiencia

Hace un par de semanas hice un pequeño experimento improvisado: quitar la tarjeta SIM de mi teléfono móvil y ponerla en un teléfono antíguo, conocido hoy día como «dumbphone» o «feature phone», concretamente un Nokia 6030. Éste solo puede llamar y enviar SMS, y no conseguí (ni lo intenté, de hecho) configurar acceso a Internet, cargar música mp3, usar la calculadora ni nada de lo que incluye.

La duración del experimento fue de aproximadamente una semana, que es lo que duró la batería (de 900 mAh, y hoy en día las de 5000 duran dos días) hasta que indicó que había que cargarlo. Decidí no continuar con el experimento hasta analizar los resultados y planificar la «versión 2» con calma.

Durante esta semana usé el móvil yendo de «excursión» por carretera, haciendo trámites presenciales con la administración, yendo a clase, viajando en transporte público y quedando con amigos. Por tanto, fue una semana completita donde probé mi dependencia de la "inteligencia" de un smartphone de hoy en día. Y la verdad, no fue casi nada. En ningún momento tuve la necesidad de comunicarme expresamente con alguien o consultar algo, lo cual me hace cuestionarme si realmente necesito un teléfono móvil en general.

Descubrí alguna que otra cosa interesante de los móviles nokia antíguos, como que al recibir un SMS emite el código morse correspondiente a las letras SMS `··· -- ···`. También que el tono de llamada es una frase de una composición de guitarra llamada Gran Vals, del compositor español Francisco Tárrega.

¿Recomiendo esto? ¿Lo repetiría?

Sin duda, lo repetiría y lo pienso repetir. Igual hasta se convierte en algo definitivo en algún momento.

Recomiendo esta experiencia a todo el mundo, especialmente aquellas personas que sienten que el móvil es una parte demasiado importante de su día a día y quiere reducir la adicción que tiene a estos cacharros.

Ahora bien, quien quiera hacer esto debe tener en cuenta lo siguiente: