Ariel Costas

La comunicación es un completo desastre

Antíguamente no había más comunicación que la cara a cara y el correo postal (que era lento y caro). Luego apareció el teléfono, un dispositivo que tenías en tu casa conectado a una red que permitía la comunicación por voz a grandes distancias, y era mucho más rápido que redactar una carta, enviarla y esperar días por una respuesta.

Con los ordenadores aparecieron cosas como el correo electrónico, que imitaba la carta tradicional pero usando redes como Internet como método de transmisión. Podías escribir un correo, especificar un destinatario y enviarlo, y viajaría por una red de ordenadores hasta finalmente llegar a la bandeja de entrada del destinatario, que lo leería cuando quisiera.

La mensajería instantánea apareció también, con protocolos como IRC. Estos protocolos eran bastante ligeros: en el caso del correo electrónico hay unos pocos mensajes TCP para enviar y transferir correo, y luego cabeceras y el propio cuerpo del mensaje como texto sin formato.

Luego llegó la web

Con la World Wide Web aparecieron los primeros foros, donde cualquiera (o casi cualquiera) podía crearse una cuenta y publicar en las diversas secciones del foro, o contestar a las publicaciones de otras personas. Esto era similar a los grupos de noticias de Usenet y a las listas de correo electrónico, pero desde una interfaz web.

Este fue el primer retroceso: en vez de tener una única cuenta (de correo o de Usenet) con la que te podías comunicar con cualquiera que usara ese protocolo, tenías que tener una cuenta en cada foro, con una contraseña distinta, y entrar a cada foro para ver si había respuestas, o suscribirte por... ¡correo electrónico!

También apareció el correo electrónico desde web (el *webmail* que casi todo el mundo usa), que es otro desastre, porque si tienes varias cuentas tienes que acceder a cada una individualmente, no tienes un único cliente de correo donde ver todas tus cuentas de correo.

Mensajería instantánea

La comunicación por medios digitales siguió evolucionando hasta hoy, donde estamos en la peor era en métodos de comunicación, de lejos. Antes de empezar a cerrar mis cuentas en «servicios» privativos, tenía las siguientes cuentas de mensajería instantánea:

Once servicios con el mismo propósito: mensajería instantánea. Algunos tenían más funcionalidades (como llamadas de voz y vídeo, «stickers» o mensajes de voz) que otros, pero todos requerían tener una cuenta en su servicio para usarlo, y NO era interoperable. ¿Quieres hablar con alguien en Instagram? Necesitas Instagram. ¿En Discord? Lo mismo. Y todas ellas eran diferentes, cuando tienen un mismo propósito.

¿Sabes lo que ocurre cuando odias WhatsApp? O lo usas y te j*des o dejas de usarlo. Pero dejar de usar un inservicio es complicado, especialmente cuando es casi un *estándar de-facto* en tu país y eres visto como un «bicho raro» cuando no lo utilizas. En España, la mayoría de gente tiene y usa WhatsApp por algún motivo, e incluso para asuntos laborales y enviar ficheros importantes se confía demasiado en WhatsApp, en vez de un sistema pensado para envío de archivos.

¿Y que pasa cuando uno de estos inservicios centralizados se cae? Exacto, todo el mundo queda incomunicado. Con la caída de Fakebook, millones de personas quedaron incomunicadas, gracias a la dependencia que tienen en Fakebook Messenger, WhatsApp o los mensajes de Instagram.

Por último, el problema de la privacidad. Fakebook, Google, Microsoft y compañía tienen como objetivo primordial ganar dinero. ¿Como hacen esto? Mostrándote publicidad dirigida allá donde vayas. ¿Y como pueden conocer tus intereses? Pues por ejemplo leyendo tus mensajes o viendo con quien hablas.

Soluciones federadas, la verdadera solución

XMPP es un buen protocolo de mensajería instantánea. Es fácil de usar, (relativamente) fácil de implementar y es federado (no tienes que depender del servidor de alguien para usarlo, puedes tener el tuyo propio y seguir hablando con cualquiera).

¿Tu cliente XMPP es feo? Utiliza otro, hay decenas de ellos, o, si ninguno te agrada, crea el tuyo propio y compártelo (si quieres) con el resto.

¿Podría haber una gran caída mundial de este protocolo? No, porque es exclusivamente un protocolo y hay cientos de servidores y decenas de implementaciones. Si un servidor deja de funcionar, solo afecta a los usuarios de ese servidor y los de otros que quieran comunicarse con ellos. Y si encima esos servidores tienen pocos usuarios, afectará menos el fallo de un nodo a la red.

¿Y si no quieres comunicación instantánea? El correo electrónico existe desde hace mucho tiempo, y es un protocolo (relativamente) sólido y muy útil si se usa bien. Puedes enviar correo a una persona, a varias o a una lista de correo donde cualquiera puede suscribirse y, según el caso, participar. Los mensajes pueden quedar archivados tanto en cada bandeja de correo como en la lista, y ser revisitados desde la web (o descargando el fichero .mbox con todos los mensajes enviados).